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viernes, 15 de mayo de 2015

Sacerdote Humberto Álvarez 'se divorcia' de la iglesia

Envía su renuncia al Vaticano y asegura que solo busca estar en paz con su conciencia

SET SANZ
S.O.S / Saltillo
Fue señalado de hereje, por usar sotana con estampados de súper héroes y por lanzar agua bendita a través de una pistola de juguete. Por su manera diferente de ser sacerdote, título al cual renuncia para no contaminar a nadie con su basura emocional. Humberto Álvarez, un cura poco ortodoxo, decide colgar los hábitos y expresar su renuncia al Vaticano.


“Mi conciencia sólo busca estar en paz, que los otros se hagan cargo de sus demonios, yo tengo suficiente con los míos. Perdona nuestras ofensas, durante cinco años he trabajado en el perdón  y durante toda mi vida lo busqué, este es mi mejor regalo, no hay rencor porque yo mismo he sido perdonado, acepto mi diagnóstico pero no el pronóstico, sigo optimista a pesar de lo contradictorio, las muertes se hicieron vida”, esta fue una declaración que Humberto Álvarez hizo al periódico Zócalo de Saltillo.

Hermético hasta donde le es posible, quien fuera el párroco de una de las iglesias más emblemáticas de Saltillo, en el barrio del Ojo de Agua, él prefiere guardar silencio, mientras más de uno especula que su apartamiento como ministro de la iglesia Católica se debe al amor de una mujer.

Álvarez deja el atril, las sotanas y el incensario con dolor y se encuentra en un trabajo constante en la construcción de su espiritualidad, misma en donde se involucra la palabra perdón.

 ¿SABÍAS QUE…
Álvarez fue ordenado sacerdote en 1999. Formó parte del movimiento #YoSoy132, que hizo evidente el rechazo a la supuesta imposición de Peña Nieto como candidato en las elecciones presidenciales de 2012.

UN SACERDOTE TRABAJADOR

Con Humberto Álvarez al frente de la iglesia del Ojo de Agua se logró: la rehabilitación a la imagen del Santo Cristo del Ojo de Agua, la construcción de la capilla de San Juan Pablo II y está en labores la que será dedicada a San Juan Diego. A él se le podía ver haciendo trabajos de reparación e incluso de albañilería.

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lunes, 2 de marzo de 2015

¿Por qué las naciones protestantes son ricas y las católicas pobres?


Josué Ferrer, bloguero cristiano hace un análisis en el que muestra diez argumentos para tal afirmación


JOSUÉ FERRER
Tomado del Blog josueferrer.com
América del Norte es protestante y rica y la del Sur católica y pobre. En Europa, con sus matices, ocurre igual. Incluso en el Hemisferio Sur; compara Australia con Filipinas. Si consultas la lista de los diez países del mundo con mayor renta per cápita, los diez con mayor bienestar social, los diez más democráticos, los diez más transparentes o los diez menos corruptos, verás que siete u ocho son protestantes. El protestantismo genera libertad y prosperidad. Veamos ahora por qué:


1) Educación. Con la Reforma Protestante del siglo XVI, el teólogo Martín Lutero planteó la necesidad de que la gente leyera la Biblia, y para ello se tuvo que hacer una gran campaña de alfabetización para instruir a un pueblo inculto. Pero en los países católicos con que el cura supiera leer ya era más que suficiente. Así, en el siglo XVIII en Inglaterra y Holanda la alfabetización alcanzaba ya al 70% de la población, mientras que en España o Portugal no llegaba ni siquiera al 10%.

2) Ciencia. Los países reformados, volcados en la lectura la Biblia, empezaron a interesarse por el estudio del mundo, de la naturaleza y de las estrellas, inspirados sin duda por libros como Génesis, Salmos y otros textos sacros. No es de extrañar que en estas naciones comenzaran a surgir científicos como setas. Pero en los países del sur de Europa la Inquisición quemaba en mitad de la plaza a los científicos por herejes y usaba sus trabajos para engrosar su catálogo de libros prohibidos.

3) Mentira. Para los protestantes la mentira es un pecado muy grave ya que se cita en los Diez Mandamientos junto al homicidio, el adulterio o el robo. Así, en Alemania, un político suele dimitir si se demuestra que ha mentido. En Estados Unidos puedes ir a prisión si entregas un cheque sin fondos. Pero en los países católicos, como Italia o Malta, es un pecado venial, un pecadillo, por tanto la mentira inunda la política, la administración y las finanzas y no puedes confiar en nadie.

4) Robo. En los países reformados se entendió claramente que el robo era muy grave, que todos los hombres eran iguales y que por tanto la propiedad privada era un derecho inalienable de todos los hombres, pero en los países de la Contrarreforma, mucho más apegados al Antiguo Régimen, la propiedad privada era un privilegio de la Corona, la nobleza y la Iglesia Católica. No en vano el comunismo triunfó en la católica Cuba. Nadie habría apoyado a Fidel Castro en Canadá.

5) Ética en el trabajo. Mientras que en los países católicos el trabajo es un castigo de Dios -al ser expulsado Adán del paraíso- y los oficios manuales tienen menos prestigio que los intelectuales, en los protestantes el trabajo no es malo: de hecho, Adán ya trabajaba en el Huerto del Edén (Génesis 2:15); ser barrendero es tan digno como ser cirujano y trabajar con excelencia y de forma ética también es una forma de honrar al Señor. Max Weber lo resumió: trabajo, ahorro y esfuerzo.

6) Capitalismo. Para la Iglesia Católica la riqueza es un estigma y la pobreza un signo de humildad y sencillez. El protestantismo, por su parte, entiende que el problema no es el dinero en sí sino el amor al dinero (1 Timoteo 6:10) y que de hecho ser rico no es incompatible con ser un buen creyente; ahí están los casos de José, Moisés, Daniel o Job, entre otros.  No es casualidad que el capitalismo, la banca y los negocios hayan alcanzado sus máxima expresión en los países de la Reforma.

7) Democracia. En las naciones protestantes se apostó  por la libertad y la democracia, y por una separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Destaca Suiza, con su envidiable democracia directa. Por contra, los países del sur de Europa y las repúblicas iberoamericanas se ahogaron en un sinfín de monarquías absolutistas, fascismos, guerras civiles y golpes de estado que las condenaron a la pobreza y el atraso. El Vaticano es aún hoy la última teocracia de Europa.

8) Separación de iglesia-estado. Mientras que en las naciones protestantes se buscó dividir los poderes para que se contrapesen, la Iglesia Católica trata hasta la fecha de que el poder civil se someta al religioso. Así, Holanda pronto permitió la libertad de culto, en Escandinavia se desarrolló el parlamentarismo y Estados Unidos nació como un estado laico. En cambio, hasta hace muy poco en España se paseaba a Francisco Franco bajo palio y aún hoy en México manda el señor obispo.

9) Imperio de la ley. Para el teólogo Juan Calvino la ley -es decir, la Biblia- tenía la primacía pero para los católicos la primacía recaía en una institución (la Iglesia Católica), fuera de la cual no hay salvación y que era la encargada de interpretar la Biblia. Para la Reforma todos los ciudadanos son iguales, mientras que para la Iglesia Católica no sólo todos no eran iguales, sino que había incluso algunos que estaban dispensados de cumplir la ley (por ejemplo, con las famosas bulas).

10) Valores bíblicos. En resumen, las naciones protestantes se han inclinado por los principios bíblicos y las católicas por tradiciones humanas, muchas de las cuales no sólo son extrabíblicas sino incluso abiertamente antibíblicas. Es el contraste entre los valores del Libro versus los valores de ritos, procesiones e imágenes. Es la bendición que comporta para un pueblo apegarse a la Palabra versus la miseria, la hecatombe y la desolación que siempre aguardan fuera de Dios. (Artículo tomado de: http://josueferrer.com/2015/02/18/protestantes/)

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